El prolapso pelvigenital es una entidad anátomo-clínica que corresponde al fallo de los sistemas de sostén y de suspensión de los órganos pelvianos de la mujer, llegando éstos a salir a través del orificio vulvogenital.
No suele existir relación entre el grado de prolapso y la severidad de los síntomas urinarios o intestinales. Las pacientes con prolapso genital suelen relatar que sus molestias disminuyen con el reposo y en decúbito, incrementándose con la bipedestación y los esfuerzos.
Existe toda una larga lista de trastornos funcionales, específicos o no, que con frecuencia son el motivo de consulta del paciente.
Podremos encontrar todas las variantes intermedias entre en descenso mínimo (muy poco sintomático o asociado a problemas funcionales no dependientes del prolapso en sí), y el prolapso total con exteriorización del útero y las paredes vaginales.
A este descenso de los órganos pelvianos puede asociarse una incontinencia urinaria de esfuerzo, que a veces es el verdadero motivo de consulta, e incluso una incontinencia fecal.
Los síntomas varían mucho según el grado de prolapso, el tipo del mismo y según las características de la paciente. Con frecuencia, esta última consulta porque nota un bulto que le asoma por fuerza de sus genitales externos, especialmente cuando hace esfuerzos, acompañado con frecuencia de dolorimiento en el hemiabdomen inferior. En otras ocasiones son sus problemas miccionales, defecatorios o incluso dificultades en el acto sexual lo que la lleva a consultar.



