Fue bautizada con ese nombre, en 1966, en Estados Unidos, una especialidad que no existía todavía cuando el informe Willard lo utiliza para denominar a una forma de atención médica que debía ser creada por exigencia de la sociedad americana que había expresado su disconformidad con el tipo de atención de la salud vigente en ese momento, basada en una medicina predominantemente tecnológica ejercida por especialistas y provista mayormente en los hospitales o complejos centros médicos. Aunque es en 1969, con la fundación del American Board of Family Practice y la creación de las primeras residencias para formar médicos de familia, cuando este proceso tiene su inicio oficial.
Los fundamentos para la creación de esta nueva especialidad que daba origen a un nuevo tipo de profesional fueron la humanización y la integración de la atención de las personas. Estas premisas eran la antítesis de las características de la atención médica de ese tiempo: la despersonalización y la fragmentación.
Los conceptos mencionados y la revalorización de la atención ambulatoria que es donde se realizan la mayoría de los contactos de los pacientes con sus médicos permitió sentar las bases de los primeros programas educativos de posgrado destinados a formar médicos de familia.
La medicina de familia puede ser considerada desde diversos ángulos como: especialidad, disciplina, rol profesional, área de investigación o área de servicios de salud.



