
El enfoque terapéutico en pacientes con síntomas de meningitis bacteriana depende de la naturaleza de las manifestaciones iniciales de la enfermedad. Un niño con una afectación rápidamente progresiva en menos de 24 horas de evolución, en ausencia de aumento de la presión intracraneana, debe recibir antibióticos inmediatamente después de una punción lumbar (PL). Si existen signos de hipertensión intracraneal o hallazgos neurológicos focales, los antibióticos deben de administrarse sin realizar la PL y antes de efectuar una tomografía computarizada (TC). El aumento de presión intracraneana debe tratarse de forma simultánea. También esta indicado el tratamiento inmediato del posible fallo multiorgánico asociado, así como shock o el síndrome de distress respiratorio del adulto.
Los pacientes que tienen un curso subagudo más prolongado, en un período de entre 1-7 días, deben ser evaluados en busca de signos de aumento de la presión intracraneana (PIC) y de deficiencias neurológicas focales. La cefalea unilateral, el edema de papila y otros signos de hipertensión intracraneal indican una lesión focal, como un absceso cerebral o epidural o un empiema subdural. En estas circunstancias, el tratamiento antibiótico debe de iniciarse antes de la realización de la PL y la TC. Si no hay signos evidentes de hipertensión intracraneal, debe de realizarse una PL. Ante la presencia de fiebre de más de 38 grados en conveniente bajarla con antipiréticos como la dipirona, el ibuprofeno o el paracetamol.


