
El embarazo ectópico (EE) es aquel que se anida en un lugar que no es la cavidad endometrial normal, lo que incluye: la trompa (98.3 %), el ovario (0.15 %), el abdomen (1.4 %), el cuello uterino (0.15 %). De los ectópicos tubarios, 79% se implantan en la ampolla, 6.2% en la fimbria, 12.3 son ístmicos y 1.9 % intersticiales.
En los últimos años la incidencia de EE ha aumentado en la mayoría de los países. En USA, la incidencia aumentó de 0.4% a 1.7% de todos los embarazos. Este aumento puede deberse en parte al aumento de las enfermedades de transmisión sexual y al diagnóstico más precoz del EE.
Si bien es cierto que la gran mayoría de los embarazos ectópicos (EE) se asocia a patología tubaria, algunos ocurren en trompas sanas lo que hace postular otras etiologías tales como anomalías del huevo, anomalías hormonales. Otros factores contribuyentes importantes son la cirugía reparadora tubaria (puede permeabilizar una trompa dañada) y las técnicas de fertilización asistida.
El EE es el gran simulador. Puede presentarse como un ligero goteo vaginal o como un shock hipovolémico por hemoperitoneo masivo. La clásica tríada de atraso menstrual, metrorragia y dolor abdominal es lo menos frecuente de encontrar. Es difícil describir la incidencia exacta de los síntomas y signos de presentación del EE ya que éstos están basados en métodos antiguos de diagnóstico. El mejor manejo es la sospecha diagnóstica y el recurrir rápidamente a los elementos de diagnóstico. Las pacientes que consultan con sintomatología aguda presentan complicaciones de su EE. La sospecha diagnóstica permite manejar el 80 % de los EE antes de que la trompa se rompa.


