Toda mujer tiene derecho a una atención adecuada durante el embarazo y a tener un papel central en todos los aspectos de dicha atención, incluyendo participación en la planificación, ejecución y evaluación de la atención.
La educación es la herramienta primaria para transmitir información a las mujeres acerca de sus embarazos. La educación logra, reducir factores de riesgo modificables y satisfacción a las mujeres al aumentar sus conocimientos sobre los cambios que en ella provoca su embarazo, sobre el desarrollo fetal, etc. Las mujeres que no reciben consejería acerca de conductas saludables en el prenatal tienen más probabilidades de tener un niño de bajo peso al nacer y tocurgia.
Los aspectos médicos, sociales, culturales y psicoafectivos juegan un rol preponderante en la salud de las mujeres gestantes y en los resultados materno-perinatales. La situación de pareja incluyendo la participación del compañero o de otros apoyos familiares deben ser también considerados y fomentados en la atención de la mujer embarazada.
Las mujeres deben acceder a la información sobre sus derechos en relación a la atención en salud del proceso de embarazo, parto, puerperio, lactancia y anticoncepción.
Un equipo multidisciplinario, se hará cargo de brindar una adecuada preparación e información a la mujer y su familia, con el fin que tenga un embarazo saludable y un parto y nacimiento adecuado a sus necesidades.
Los servicios de atención Primaria de Salud deberán garantizar los recursos materiales y humanos necesarios para una atención de calidad en la preparación para el parto.



